JIRONES DE NUESTRA HISTORIA

 

 

CHIPILO: EL PUEBLO MEXICANO QUE TIENE DOS LENGUAS OFICIALES, ESPAÑOL E ITALIANO.

 

Por: José Luis Jaramillo Vela

 

Ubicación

Chipilo está ubicado a escasos 20 kms de la ciudad de Puebla, pertenece al Municipio de San Gregorio Atzompa, Puebla, su nombre oficial es Chipilo de Francisco Javier Mina y está dentro de la Zona Metropolitana Puebla – Tlaxcala, que comprende a veinte municipios del sur de Tlaxcala y dieciocho municipios del Norte de Puebla; en su conjunto, a esta zona metropolitana se le conoce como la Angelópolis, debido a que la ciudad de Puebla de Zaragoza (según la leyenda, fue construida por los mismos ángeles), con sus casi dos millones de habitantes, concentra más de la mitad de la población del área metropolitana..

Historia

En 1881, el Presidente Porfirio Díaz necesita poblar, colonizar y desarrollar ciertas zonas del país, al ver que el desarrollo se estaba estancando en algunas regiones e instruye al Secretario de Fomento, General Carlos Pacheco Villalobos, para que promueva en el extranjero apoyos del Gobierno Mexicano para aquellos que deseen emigrar a México, colonizar provincias y contribuir a su desarrollo; el General Pacheco, rápido se dio a la tarea de promoción de México en países como Francia, Alemania, Suiza, Austria e Italia; a Estados Unidos y España los ignoraron, ya que Porfirio no deseaba motivar de nuevo los afanes de reconquista de la Corona Española, ni los apetitos expansionistas de los gringos; sin embargo, a los inversionistas americanos y españoles que venían por su cuenta, eran muy bien recibidos.

En aquella época, por increíble que parezca, México era un país muy bien visto y tenía una extraordinaria imágen, no solo en Europa, sino en todo el mundo, ello debido a dos factores: la figura de Benito Juárez se había agigantado en el mundo al conocerse de la férrea defensa que hizo de la República Mexicana durante los cinco años de la Segunda Invasión Francesa, así como el haber derrotado al Segundo Imperio Mexicano de Maximiliano de Habsburgo y terminar

por expulsar a los franceses de México. Eso convirtió a Juárez en el paradigma de lo que es un Gobierno Republicano en todo el mundo.

El segundo factor era el Gobierno de Porfirio Díaz, que estaba emergiendo en todo el mundo como un Presidente con una gran visión de estadista, muy moderno, basado en la implementación y aplicación de las tecnologías más avanzadas de la época; por otra parte, el peso mexicano era una de las monedas más fuertes del mundo, a la par del dólar estadounidense, por lo que eso hacía a México muy atractivo para invertir. Sin embargo, bajo ese esquema de modernidad y desarrollo, se ocultaban grandes injusticias sociales.

Al mismo tiempo, en el Reino de Italia, tras la reunificación de varias de sus Provincias o Estados se iniciaron algunos conflictos; el Estado Véneto, cuya capital es Venecia, entró en conflictos territoriales con los Estados vecinos de Friuli, Trento Alto Adigio, Lombardía y Emilia Romaña, motivo por el cual estos Estados vecinos que rodeaban a Véneto, se propusieron ahogar económicamente al Estado del Véneto, negándose a darles el trato como el que se le da a cualquier compatriota. Por si fuera poco, el desbordamiento del Río Piave ocasionó tal desastre en las poblaciones de Segusino, Valdobbadiene y Bigolino, dejando a miles de familias en la miseria, quienes, ante su desdichada situación, se acogieron al programa de colonización y migración voluntaria hacia México.

A finales de 1881, el General Carlos Pacheco Villalobos, Secretario de Fomento de México y el General Francesco Rizzo y Ramírez, un tipo ítalo-hispano-filipino, firman un contrato para traer a México a tres mil familias italianas desde el Estado Véneto, partiendo desde el Puerto de Venecia hasta ser recibidos en el Puerto de Veracruz. En ese contrato, el General Francesco Rizzo se comprometía a brindarles a los italianos las condiciones adecuadas de trato, sanidad, alimentación y seguridad durante su traslado hacia México; el Estado Mexicano se comprometía a otorgarles a los colonos, terrenos de labranza y pastoreo, así como los apoyos necesarios para hacer producir la tierra; los colonos italianos se comprometían a someterse a las leyes mexicanas, a trabajar, a hacer producir sus tierras y a generar riqueza para ellos y sus familias, así como para el país que los recibía, también a renunciar a cualquier actividad que constituyese algún delito.

Fundación

Al desembarcar en Veracruz, a los italianos se les informó que el Gobierno Mexicano les había designado un área cercana a la ciudad de Puebla, situada cerca de los volcanes, que era la zona más parecida en cuanto a clima a Segusino, de donde provenían los italianos, del grupo, dos mil familias estuvieron muy conformes con eso, pero otras mil familias pidieron quedarse en la región de Veracruz, al ver la exuberancia de aquellas tierras, aunque tendrían que sufrir y aclimatarse a las condiciones de la selva; el Gobierno Mexicano accedió y los dotó de tierras en Veracruz y a los demás los trasladó hacia Puebla.

El 8 de octubre de 1882, este grupo de dos mil familias de inmigrantes italianos son asentados en lo que hoy es Chipilo, Puebla y con esa fecha fundan lo que originalmente se llamó Asentamiento de Migrantes Extranjeros Colonia Fernández Leal, era tanto su apego a su terruño, que al cerro que estaba al pie de su asentamiento, lo bautizaron como Monte Grappa, en recuerdo al volcán de su tierra.

A los italianos les sentó de maravilla su nuevo hogar y a la región le benefició mucho la llegada de estos migrantes, muy pronto se comenzó a notar su presencia, florecieron las tierras de cultivos, floreció la ganadería lechera, además ya el Gobierno Mexicano estaba encauzando las aguas del Río Balsas hacia la Represa de Valsequillo (aunque oficialmente la Presa Valsequillo como una verdadera obra hidráulica se inauguró en 1946, construida por Manuel Ávila Camacho). Con las aguas de Valsequillo creció la agricultura y los italianos detonaron e hicieron crecer algo que hasta entonces no existía en la región, crearon una importante cuenca lechera que a su vez detonó a la industria de productos lácteos, que hasta el día de hoy es el sello característico de la región de Chipilo en el sur del país.

Estos italianos hicieron crecer y prosperar lo que el Gobierno Mexicano les había puesto en sus manos y en pocos años varios de ellos estaban deseosos de abrirse nuevos horizontes en México, así que le plantean al Presidente Díaz su deseo de moverse a otras partes del país, como Querétaro y Guanajuato; Porfirio los escucha y les otorga predios en esos Estados y ahora, de Chipilo ya emigraban a otras partes; los que se fueron a otros Estados, siguieron considerando a Chipilo como su capital aquí en México.

En 1899, los italianos piden que se les retire el nombre de Colonia Manuel Fernández Leal (quien era el Secretario de Fomento) y se les llame solo Chipilo, nombre con el que todo el mundo conoce a la comunidad; además desean que se les declare como “pueblo independiente”; al señor Secretario de Fomento no le hizo gracia que los italianos no quisieran su “ilustre” nombre para su comunidad y les recetó un nuevo nombre: Colonia Francisco Javier Mina, por lo que se sintieron burlados por el Secretario de Fomento; para entonces, los italianos de Chipilo habían establecido relaciones con la ciudad de Segusino, su pueblo de origen y con el Gobierno de Italia del Primer Ministro Francesco Crispi, cuyo gobierno, a través de la Embajada de Italia en México había establecido en Chipilo, “La Casa de Italia”, una especie de Consulado para todos los italianos radicados en México, que servía como enlace con la Embajada.

El Embajador de Italia en México, Enrico Centurione, le solicita al Presidente Porfirio Díaz que instruya a su Secretario de Fomento Manuel Fernández Leal, para que cese el acoso a los italianos radicados en México, que estaba haciendo junto con el Secretario de Gobernación Manuel González de Cosío y el Secretario de Hacienda José Yves Limantour; Porfirio destituye a Fernández Leal, manda a González de Cosío a Fomento y en Gobernación pone al Vicepresidente Ramón Corral; finalmente, Porfirio les dice a los italianos que el nombre de Francisco Javier Mina está autorizado por el Congreso, pero que él les sugiere que se llame Chipilo de Javier Mina, y con esto todos contentos y asunto arreglado.

El nombre de Chipilo, la cultura y el lenguaje Chipileño

El nombre proviene del náhuatl “Chipilli”, que significa “pequeño mimado o chillón””, por lo que Chipilo significa “lugar de pequeños mimados”; otro factor cultural que ha hecho de Chipilo un lugar muy especial, ha sido el tradicional y reconocido apego de los italianos por el terruño y la familia, estos factores hicieron de Chipilo una comunidad muy unida entre sus habitantes y quienes emigraban a otras partes de México, nunca fue una comunidad aislada, al contrario fueron muy abiertos a la sociedad, pero sí muy unidos en su cultura, su lenguaje, sus costumbres y sus tradiciones; de tal modo que fueron haciendo de Chipilo un lugar muy especial y muy diferente también.

En cuanto al lenguaje, los italianos conservaron su lengua original, el italiano véneto, pero por la interacción cultural con los mexicanos, se fueron añadiendo al italiano véneto algunos vocablos del náhuatl y del español, los cuales fueron adaptados a su lengua ya “italianizados”, por decirlo de algún modo; esto ha dado como resultado un lenguaje único y muy particular, que con la ayuda de la lingüista estadounidense Carolyn McKay, quien técnicamente encuadró la lengua dentro de los parámetros técnicos lingüísticos de una estructura gramatical, tanto oral como en su escritura, por lo que en la actualidad es una lengua que está plenamente identificada y reconocida dentro de la lingüística moderna y que junto con el español, es reconocida por los Gobiernos de México e Italia como lenguas oficiales de Chipilo, con el nombre de “Chipileño Véneto” en México y “Véneto Cipilegno” en Italia. El Gobierno Mexicano reconoce dos lenguas oficiales en Chipilo, Puebla, el español y el chipileño véneto; mientras que el Gobierno de Italia reconoce dos lenguas oficiales en la región de Segusino, Treviso, Véneto, el italiano y el véneto cipilegno.

Los italianos hacen una defensa heroica de Chipilo

Hasta el año de 1910, los italianos de Chipilo y en general todos los extranjeros comprendidos en el Programa de Colonización, habían sido tratados muy bien por el Presidente Porfirio Díaz, pues él los había traído; pero a la caída de Díaz, las cosas cambian un poco para ellos, con el inicio de la Revolución Mexicana, los italianos se concentraron en proteger sus propiedades y sus bienes, logrados con mucho trabajo y sacrificio.

En 1911, los italianos de Chipilo ya tenían treinta años afincados en México y gracias a su esfuerzo, habían ido comprando más tierras, además de las que les había otorgado el Presidente Porfirio Díaz, por lo que formaban un verdadero emporio agroindustrial; esto despertó los bajos instintos del General Emiliano Zapata, quien trató de despojarlos de sus tierras bajo el pretexto de que eran propiedad de México y no de ellos; el líder de Chipilo, Giacomo Berra, con los papeles y títulos de propiedad en la mano le mostró a Zapata la legal posesión de todos los terrenos, fincas y ranchos y no solo eso, el enfurecido italiano le dijo que: “tú dices que la tierra es de quien la trabaja y nosotros la trabajamos mejor que ustedes”, con este reclamo, Giacomo Berra calló a Zapata, pero lo dejó más furioso.

Zapata nunca quitó el dedo del renglón, ni dejó de acosar a los italianos de Chipilo, pero se controló un poco gracias a la intervención de Francisco I. Madero al principio y de Venustiano Carranza después; durante los primeros días de enero de 1917, el Embajador de Italia en México, Silvio Cambiaggio, se reúne con el Presidente Carranza y le muestra una carta del Primer Ministro de Italia, Vittorio Emmanuele Orlando, en donde se le pide apoyo para los italianos de Chipilo, ya que Emiliano Zapata los tenía amenazados de que si no le daban dinero para la “causa”, arrasaría con ellos.

Carranza, quien tenía muchos conflictos que atender en todo el país, envió tropas unos días, para vigilar la región, también lo que hizo fue nombrar General al líder Giacomo Berra y dotarlo de una buena cantidad de municiones, pero los italianos eran tan pacíficos que únicamente cien de ellos tenían rifles y revólveres; mientras las tropas rondaron por Chipilo, Zapata no se apareció.

El 25 de enero de 1917, Emiliano Zapata al frente de cuatro mil revolucionarios decide atacar Chipilo; el líder Giacomo Berra, nombrado General por Carranza, no tenía la más mínima idea de lo que era una batalla militar, por lo que como pudo organizó la defensa de Chipilo, con solo cien hombres armados contra cuatro mil bandoleros zapatistas; ordenó que todas las mujeres, los niños y los ancianos fueran resguardados en la cima del Monte Grappa, al pie del pueblo, luego formó un anillo perimetral como primer frente, con los cien hombres armados, resguardados en casas; con el resto de los hombres formó un segundo anillo perimetral, armados con machetes, hachas y espadas, en caso de que Zapata rompiera la primera línea de fuego, estos hombres se harían cargo de evitar que los agresores subieran al Monte Grappa, donde estaban las mujeres y los niños.

Al final de cuentas, lo que salvó a los chipileños fue la enorme dotación de munición que les había otorgado Venustiano Carranza, con eso resistieron todo el día, al grado de que Zapata tuvo que ordenar la retirada al agotarse su munición y después de sufrir varias bajas en sus filas. La noticia de esta heróica defensa de Chipilo dio la vuelta al mundo; en Italia, en la región de Treviso – Véneto, fueron considerados como héroes. El propio Benito Mussolini, a quien su nombre le fue puesto por la admiración de su padre hacia Benito Juárez, y quien ya gozaba de cierto poder en el contexto de Italia (todavía no era dictador), envió una carta de felicitación a los chipileños y financió la construcción de una escuela para los niños de Chipilo. Emiliano Zapata nunca más volvió a molestar a los italianos de Chipilo.

Chipilo hoy

Cuando alguien de fuera llega a Chipilo, de inmediato se da cuenta de que está en un lugar muy diferente, el visitante al llegar, tiene la sensación de estar en un pueblo de los Alpes italianos, debido a su arquitectura; luego percibe el idioma italiano que se habla en el pueblo, de modo que termina uno sintiéndose en Europa por los diferentes cafés de banqueta muy al estilo europeo y por la cantidad de “ristorantes” y “trattorías” que hay para ir a comer; también se percibe de primer vista, el orden y la limpieza, en Chipilo está prohibido que los niños anden jugando “cascaritas” en las calles, para eso tienen sus parques e instalaciones deportivas; también está prohibido arrojar basura a la calle, están prohibidos los puestos ambulantes de comida y de venta de cualquier cosa, para eso están los restoranes y las tiendas; está prohibido pegar propaganda política en ningún sitio, ni pintar bardas con nombres de candidatos ni anunciando bailes; se hablan dos idiomas oficiales, el español y el véneto chipileño; en los edificios de gobierno,

ondean tres banderas, la de México, la de Italia y la de Segusino – Treviso – Véneto; el edificio de la Casa de Italia funciona actualmente como un Consulado de Italia y como centro cultural y de información para cualquier italiano que se encuentre en México; en el portal de las letras de bienvenida se encuentra el nombre de Chipilo, así como imágenes relativas a las actividades agrícolas y de la industria láctea del pueblo y también está la camiseta de la “Squadra Azzurri”, que usa la selección italiana de futbol y se encuentra el León Rampante, símbolo de Venecia y de la Provincia del Véneto. En 1982, para conmemorar sus cien años, Chipilo estrenó su propio himno, está escrito en italiano por el compositor Humberto Orlansino.

En la actualidad, Chipilo es ciudad hermana de Segusino – Treviso – Véneto, y esta relación es tan profunda, como de que sus pobladores de ahí provienen; de sus cinco mil habitantes, el 90% de ellos son descendientes directos de italianos, el otro diez por ciento ya son mestizaje italomexicano; Chipilo pertenece al Municipio de San Gregorio Atzompa, el actual alcalde es el chipileño Guisseppe Avelino di Merlo Zanella, quien está en negociación política con la Secretaría de Gobernación, la Cámara de Diputados, el Gobierno del Estado de Puebla y con el Congreso de Puebla, tratando de que se le otorgue a Chipilo su autonomía política, que se le reconozca como municipio y que se pueda regir de manera independiente bajo el régimen de usos y costumbres.

En Chipilo no existe la pobreza, los datos del INEGI indican que los Estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León registran los índices más bajos de pobreza en el país, pero Chipilo se “voló la barda”, es junto con los Municipios de Piedras Negras, Coahuila y San Pedro Garza García, Nuevo León, los únicos tres lugares de México, que no registran ningún índice de pobreza.

 

Fuentes Bibliográficas:

+ travesiasdigital.com

+ bbc.com

+ mexicodesconocido.com.mx

+ xataka.com

+ identidadpuebla.com

+ inegi.org.mx

+ es.wikipedia.org

Social Media Auto Publish Powered By : XYZScripts.com