Noticias Chihuahua:
En su primer año en el cargo, la presidenta de México hizo un balance donde destacó una política firme contra la corrupción y el impulso a programas sociales.
Sheinbaum declaró que “la honestidad no es la excepción, es la regla”, lo que marca un discurso de continuidad con el gobierno anterior, pero también con la intención de construir su propio legado. En ese marco, señaló que se alcanzaron diversas metas sociales: reducción de homicidios, avance en la disminución de la pobreza y despliegue de programas para mujeres, estudiantes y adultos mayores.
En cuanto a seguridad, el gobierno reportó caídas importantes en homicidios en varios estados del país — lo cual es presentado como un logro clave — y lo vinculó a un refuerzo de la estrategia de investigación y mano dura.
Sin embargo, también hay desafíos evidentes: mantenerse en esos niveles, demostrar que los cambios son estructurales y asegurar que los programas sociales tengan sostenibilidad presupuestal. El optimismo existe, pero la sociedad observa resultados concretos.
Otro asunto es la percepción pública: aunque la mandataria goza de buena aceptación, la ciudadanía exige que la retórica se traduzca en transparencia, eficacia y rendición de cuentas. La corrupción debe combatirse no solo con discursos, sino con hechos visibles.
En definitiva, se trata de un momento definitorio para su administración. Si los avances se consolidan, podrá afirmar un giro en políticas sociales y de seguridad, pero si los retos se agravan, la credibilidad podría verse comprometida.







