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Google está haciendo algo muy novedoso con su modelo Gemini: no solo responde preguntas, también está aprendiendo a diseñar las interfaces de las apps. Es decir, la IA ya no solo da información, sino que arroja menús, botones y workflows adaptados a lo que tú necesitas en ese momento.
Este cambio representa un giro importante: el diseño de la interfaz ya no es completamente manual, sino que la IA lo arma “al vuelo” basado en lo que quieres hacer. Si estás pidiendo que te muestre algo complejo, Gemini podría generar una pantalla adecuada para que interactúes de forma más natural.
Para los desarrolladores esto abre una nueva forma de trabajar: ya no tienen que construir cada pantalla manualmente, solo definir las capacidades (qué hace la app) y dejar que Gemini genere la presentación. Eso podría acelerar mucho el desarrollo.
Pero también hay retos: podría haber problemas de consistencia, accesibilidad o entendimiento para el usuario, porque la UI se volvería más “viva” y menos predecible. ¿Por qué cambió un botón? ¿Por qué ahora aparece algo diferente? Son preguntas que podrían surgir.
Para Google, esta apuesta demuestra que “IA generativa” no solo es para texto, sino para construir herramientas interactivas completas. Ya hay incluso papers de Google Research sobre “Generative UI” para explicar cómo funcionan estas interfaces generadas con IA.
Además, esta idea podría transformar no solo aplicaciones nuevas, sino también cómo se actualizan apps existentes: la IA podría adaptar la interfaz dependiendo del contexto del usuario, su rol o sus preferencias sin intervención manual constante.
Este avance podría marcar el inicio de una nueva era en la que las aplicaciones se personalizan en tiempo real según tus necesidades, lo que haría la experiencia mucho más fluida y eficiente.







