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En un ejercicio involuntario de “Gobierno Abierto”, el Municipio de Chihuahua dejó abierta una nueva conversación: la revisión —o falta de ella— de los boletines oficiales enviados a medios de comunicación.
A través de un comunicado distribuido en grupos de prensa de WhatsApp sobre actividades relacionadas con Gobierno Abierto, el área de Comunicación Social anunció eventos a realizarse en el edificio Eloy S. Vallina, aunque en al menos dos ocasiones el apellido apareció como “Vallia”, un pequeño detalle ortográfico que terminó robándose parte del protagonismo del mensaje.
El asunto podría parecer menor —porque errores los comete cualquiera—, pero la situación adquiere otro matiz cuando se trata de un edificio emblemático de la ciudad, propiedad municipal, que lleva el nombre de uno de los empresarios más relevantes que ha tenido Chihuahua.
Y es aquí donde la crítica no apunta necesariamente al error, sino al proceso.
Porque sí: el Municipio suele emitir fe de erratas cuando existen datos incorrectos en sus comunicados, algo completamente válido y hasta deseable. Lo curioso es que, en este caso, el tropiezo pudo resolverse de forma sencilla: borrar el mensaje, corregir el apellido y reenviar el boletín. En WhatsApp, eso toma menos tiempo que un café.
La equivocación también deja ver otra realidad que suele comentarse en corto entre reporteros y equipos institucionales: la presión con la que se maquilan boletines diariamente, muchas veces priorizando velocidad sobre revisión.
Y eso abre una pregunta válida: si el Gobierno Municipal presume constantemente hacer las cosas “muy bien”, ¿no debería existir un mínimo doble filtro para ortografía, gramática y datos básicos antes de enviar información oficial?
Porque una coma perdida puede pasar. Un acento olvidado también. Pero escribir mal el apellido del empresario que da nombre a un inmueble municipal donde, precisamente, se realizan actividades del Ayuntamiento… sí deja una imagen poco cuidada.
La lección quizá sea sencilla: menos maquilar boletines y más calidad editorial. Al final, comunicar bien también es gobernar bien.






