El embajador de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Mike Waltz, y el canciller cubano Bruno Rodríguez protagonizaron un tenso enfrentamiento verbal durante una sesión de la Asamblea General dedicada al embargo económico contra Cuba. El intercambio de gritos interrumpió el desarrollo de la reunión y evidenció el deterioro de las relaciones entre Washington y La Habana, en medio de nuevas medidas estadounidenses para presionar al gobierno cubano.
El conflicto comenzó cuando Waltz subió al estrado para pedir a los países miembros que rechazaran una resolución que condena el embargo impuesto por Estados Unidos a la isla. Durante su intervención, el diplomático estadounidense lanzó acusaciones contra el gobierno cubano y cuestionó el legado del fallecido dirigente Fidel Castro. La delegación de Cuba respondió golpeando las mesas y exigiendo que se respetaran las reglas de procedimiento de la Asamblea.
La tensión aumentó cuando Rodríguez reclamó la intervención de la presidencia de la Asamblea General y calificó de mentiroso al representante estadounidense. Waltz respondió con expresiones desafiantes y exigió a los diplomáticos cubanos que retrocedieran, mientras insistía en que no permitiría que silenciaran su discurso. El presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, tuvo que intervenir para intentar restablecer el orden y amenazó con suspender la sesión si continuaban las interrupciones.
El enfrentamiento ocurre en un contexto de creciente presión económica de la administración del presidente Donald Trump contra Cuba. Las medidas estadounidenses incluyen amenazas de imponer aranceles a países que suministren petróleo a la isla, una política que ha agravado las dificultades energéticas y los apagones que afectan a la población. El gobierno cubano sostiene que las sanciones obstaculizan la recuperación económica y perjudican directamente a sus habitantes, mientras Washington defiende la presión como una herramienta para impulsar cambios políticos.
La confrontación también precedió a una nueva votación en la ONU sobre el embargo. La resolución que pide poner fin a las restricciones estadounidenses recibió el respaldo de 130 países, mientras 17 votaron en contra y 25 se abstuvieron. Aunque este tipo de resoluciones no es jurídicamente vinculante, refleja la posición de la mayoría de los integrantes de Naciones Unidas y vuelve a colocar el conflicto entre Estados Unidos y Cuba en el centro del debate internacional.






