Noticias Chihuahua:
En los últimos años, se ha escrito mucho en el mundo acerca del estilo Trump. Su propio libro acerca de lo que él llama “el arte de la negociación” y su práctica política, caótica, ofensiva, persecutoria, mediante la imposición de la fuerza para ganar la negociación, han causado una enorme disrupción en el mundo.
Más allá de eso, prevalece la ausencia absoluta de ética y moral como jefe de Estado.
Amenaza, extorsiona, cierra negocios personales haciendo uso de su cargo público —que benefician directamente a sus empresas y su familia—, revela información confidencial y secreta, es un troglodita en la silla más poderosa del planeta.
En semanas recientes, hemos observado un crecimiento significativo en sus niveles de desaprobación pública. Analistas internos lo adjudican a dos factores: el primero es que no ha cumplido su promesa de mejorar los niveles de ingreso, la calidad de vida y controlar la inflación. Como siempre, el factor económico en los primeros lugares de la percepción estadounidense.
Pero el segundo factor tiene que ver con la brutal ofensiva de ICE en contra de los inmigrantes, su actuación criminal al grado de disparar y asesinar a ciudadanos estadounidenses. Eso se está saliendo de control al grado de que Trump se vio forzado a modificar su discurso y el tono de respaldo inicial de la Casa Blanca: calificó el suceso como una tragedia y ordenó una investigación. Hoy los dos agentes de ICE que dispararon a quemarropa contra un ciudadano en el piso, sometido, están detenidos y sujetos a investigación.
A pesar de su éxito inicial en algunos terrenos, como la presión mediante los aranceles al mundo entero, hay varios elementos internos que se empiezan a desdibujar en su horizonte.
La aprobación pública a los demócratas rumbo a las elecciones de noviembre para la Cámara de Representantes ya supera a los republicanos por 5 puntos y la tendencia es al alza para los opositores de Trump.
Continúan las revelaciones en torno a los expedientes de Epstein que, foja tras foja, hunden a Donald Trump en sus incursiones sexuales con jovencitas al amparo de la red encabezada por Jeffrey Epstein.
Sin embargo, el presidente Trump no se echa para atrás, no recapitula ni rediseña su estrategia. Vuelve a la carga continuamente; es parte de su estilo.
Revisando el ancestral manual de guerra “El arte de la guerra” de Sun Tzu —escrito hace más de dos mil quinientos años— encontramos algunos paralelismos entre el genio estratega del combate y las prácticas de Trump.
No le adjudico niveles sobresalientes como estratega, más bien como general de combate continuo.
Pero sí hay lecciones que sin duda Trump ha reproducido e incluido en su propio texto:
“Es más importante superar al enemigo con inteligencia que vencerlo con fuerza” (Sun Tzu). Si lo aplicáramos a Trump y el caso Maduro-Venezuela, un operativo —tal vez el único— impecable por parte de su gobierno, diríamos que un poquito de fuerza también ayuda.
“La velocidad de respuesta es la esencia de la guerra” (Sun Tzu). Trump lo aplica incluso con acelerada improvisación cuando lanza ofensivas y advertencias paralelas contra Irán, Cuba, Groenlandia al mismo tiempo.
“El verdadero arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar” (Sun Tzu). Mucho se ha dicho que no quiere guerras; se burló de ellas en el pasado y acusó a Obama y a Biden de extrema torpeza en la salida de Afganistán. No ha enviado un solo soldado al Medio Oriente ni en apoyo de Israel. Lo suyo es la fuerza y la presión para debilitar al contrario.
Ahí México tiene mucho que decir por la constante presión desde Washington para lograr metas y resultados.
Pero la lección que mejor lo retrata como causante disruptor de caos absoluto es esta:
“En medio del caos, existe la oportunidad” (Sun Tzu).
Nadie como Trump para generar caos, desconcertar al contrario, enviar mensajes contradictorios, asestar golpes bajos para desestabilizar. Y después, apoderarse del escenario como ganador.
Aún no lo logra en Gaza, ni en Ucrania. Venezuela está en proceso y veremos a Cuba en las siguientes semanas y meses. Tal vez la caída de un régimen de 65 años, sin una bala disparada ni una gota de sangre, lo coloque a nivel de héroe americano. Está por verse.
Resulta increíble pensar que el histórico y milenario libro del estratega militar chino sea, dos mil años más tarde, un instrumento de uso común por líderes empresariales, políticos y mercadológicos.







