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Un nuevo y perturbador video publicado hoy por PETA U.K. muestra a varios sacerdotes católicos prominentes de España haciendo declaraciones extraordinarias en defensa de la tauromaquia, incluso comparándola con la muerte de Cristo, a pesar de que la doctrina católica prohíbe claramente la crueldad hacia los animales. Las imágenes con los comentarios de los sacerdotes se entremezclan con imágenes reales de toros aterrados, apuñalados, tambaleándose y muriendo lentamente con dolor. En el video, un sacerdote afirma que las corridas de toros son «un símbolo de lo cristiano», mientras otro asegura que «en el ruedo estás viendo un sacrificio que no es violento», y aparece un toro que se atragantó con su propia sangre. PETA le está pidiendo al papa León XIV que condene formalmente los vínculos de la Iglesia con la tauromaquia.
Las declaraciones de los sacerdotes contrastan con el Catecismo de la Iglesia Católica, que establece que los seres humanos no deben «hacer sufrir ni morir innecesariamente a los animales», así como con Isaías 1:11, que declara: «Dios no quiere la sangre de los sacrificios de animales». Ya desde el siglo XVI, el papa Pío V, quien posteriormente fue canonizado, prohibió las corridas de toros, a las que describió como «espectáculos crueles y viles del demonio y no del hombre», contrarios a la «piedad y la caridad cristianas». Aun así, con frecuencia sacerdotes católicos ofician ceremonias religiosas y brindan apoyo espiritual a los toreros en capillas dentro de las plazas de toros. Cada año, decenas de miles de toros son atormentados y asesinados lentamente en festivales taurinos en honor a santos católicos.
«La ejecución ritualizada de toros ante multitudes sedientas de sangre no podría estar más alejada del mensaje de compasión de Cristo; sin embargo, miembros del clero desafían abiertamente la doctrina de la Iglesia al asistir, bendecir, respaldar e incluso participar en estos espectáculos impíos», afirma Colleen O’Brien, vicepresidenta sénior de PETA. «PETA pide al papa León XIV que alce la voz en contra de la masacre sin sentido de la creación de Dios y que condene las corridas de toros».
Durante las corridas de toros, al animal lo apuñalan una y otra vez con arpones con púas antes de que le encajen una espada en los pulmones y usen una daga para cortarle la médula espinal, y no siempre dan en el blanco. El toro puede quedar paralizado pero consciente cuando le cortan las orejas y la cola como trofeos.






