Noticias Chihuahua:
Hoy se reporta un caos total en varias carreteras de Chihuahua, lo cual ha generado alarma y descontento entre conductores y usuarios. Uno de los puntos más graves es el puente Lázaro Cárdenas, en el tramo Jiménez–Chihuahua, que se encuentra completamente cerrado en ambos sentidos.
El cierre no es aislado: también se reportan bloqueos en otros tramos como la caseta fitosanitaria Camargo y la cooperativa Mariano Jiménez. Esto ha convertido la red carretera en un punto problemático, con vehículos atrapados y largas filas, lo que afecta el transporte de personas y bienes.
En la zona que conecta Chihuahua con Juárez, hay restricciones mayores: en la caseta de Villa Ahumada solo se permite el paso para vehículos pequeños, lo que implica que camiones o transporte pesado se quedan varados. Esto puede tener impacto económico, especialmente para el comercio fronterizo.
Otro punto crítico es la glorieta en el kilómetro 20 de la misma carretera, donde se han reportado cierres que afectan a transportistas y usuarios habituales. Además, hay bloqueo en la parte que va de Villa Ahumada a Juárez, complicando aún más la movilidad.
No solo eso: la línea del ferrocarril México–Ciudad Juárez también está afectada. Se reporta un cruce ferroviario bloqueado en el kilómetro 1374+100, lo que podría interrumpir el transporte de carga por tren, algo muy delicado para la logística y el comercio en la región.
Debido a la crisis vial, las autoridades han pedido calma a los conductores y han emitido avisos para seguir las indicaciones de seguridad. También advierten que la situación es “volátil” y puede cambiar, lo que aumenta la incertidumbre para todos los que necesitan usar esas rutas.
Esta situación puede tener repercusiones muy graves: bloqueos de carreteras no solo afectan la movilidad, sino también el acceso a servicios básicos, el comercio y la economía local. Las personas que dependen de estas vías para trabajar o transportar mercancía pueden verse muy afectadas.
Algunos creen que los bloqueos podrían estar relacionados con movilizaciones de grupos criminales, aunque no hay confirmación oficial de que sean acciones directas del narco. La duda persiste porque en Chihuahua la línea entre la violencia criminal y las manifestaciones sociales es muy delgada.
Desde el punto de vista de seguridad, estas interrupciones viales obligan a reforzar la vigilancia, no solo para despejar los bloqueos, sino para prevenir que sean usados como actos de intimidación o control territorial por parte de organizaciones delictivas.
Para la población, el gran reto será cómo recuperar la normalidad vial sin generar más riesgos. Las autoridades deben atender no sólo el cierre inmediato, sino el fondo del problema que genera estas interrupciones, ya sea social, económico o de inseguridad.







