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Durante la administración municipal de 2022 a 2025, los dos ayuntamientos más importantes de Chihuahua —Ciudad Juárez y la capital del estado— siguieron caminos muy diferentes en el manejo del dinero público. El tema central fue la deuda, la forma de invertir y cómo usaron el presupuesto. Mientras uno evitó pedir prestado, el otro contrató créditos importantes. Esta diferencia afecta directamente cuánto dinero queda disponible para arreglar calles, mejorar servicios y atender las necesidades de la gente.
El enfoque de Ciudad Juárez: Cero nueva deuda
En Ciudad Juárez, el gobierno municipal decidió aplicar una política estricta de cero endeudamiento durante toda la administración. Eso significa que no contrató ningún crédito nuevo ni generó deudas adicionales que tuvieran que pagarse en el futuro.
Gracias a esta decisión, el ayuntamiento no tiene pasivos financieros pendientes por créditos recientes. Todo el presupuesto se pudo usar directamente en dos cosas esenciales: el gasto de operación (pagar sueldos, luz, agua y servicios diarios) y la inversión (construir o mejorar obras públicas como calles, parques, alumbrado o equipamiento).
Esta forma de manejar las finanzas trae varias ventajas claras. Hay mayor disciplina en el gasto, porque no se destina ni un peso a pagar intereses de deudas nuevas. Además, queda más dinero libre en el presupuesto para responder a emergencias o necesidades urgentes sin comprometer el futuro. En resumen, cada peso del presupuesto impacta de manera más directa en la ciudadanía.
Incluso pagando deudas que heredaron de administraciones anteriores, Juárez ha logrado avanzar en obra pública sin pedir un solo peso prestado. Esto genera más flexibilidad y evita el riesgo de que los intereses “se coman” recursos importantes.
El enfoque de Chihuahua Capital: Uso importante de deuda
En contraste, el municipio de Chihuahua Capital sí contrató deuda nueva por un total de 1,095 millones de pesos entre 2022 y 2025. Además, solo en intereses de esos créditos, pagó 99 millones de pesos.
Los principales créditos fueron los siguientes:
- En 2022 se contrató un crédito de 318 millones de pesos para infraestructura vial, un polideportivo y alumbrado público.
- También en 2022, otro crédito de 132 millones de pesos destinado originalmente al relleno sanitario, pero que tuvo que redirigirse por problemas de planeación.
- En 2025 se aprobaron 75 millones de pesos para una comandancia oriente.
- Y el más grande: 570 millones de pesos para la construcción de puentes vehiculares (aunque este último tuvo retrasos en su formalización por cuestiones administrativas).
Estos recursos sirvieron para financiar proyectos de infraestructura que la ciudad necesitaba. Sin embargo, surgieron algunos problemas. Hubo casos de mala planeación y ejecución, como el del relleno sanitario, donde los fondos no se usaron como se había previsto inicialmente. También se registraron retrasos administrativos que demoraron la llegada oportuna del dinero.
La principal consecuencia de usar deuda es que reduce el “margen financiero” para los años siguientes. Parte del presupuesto futuro ya está comprometido en pagar el capital y los intereses, por lo que queda menos dinero libre para otras prioridades.
Una comparación que llama la atención: Intereses versus mantenimiento de calles
Una de las diferencias más reveladoras está en cómo se usaron los recursos. En Chihuahua Capital, los 99 millones de pesos pagados solo en intereses de la deuda superaron el presupuesto conjunto destinado al mantenimiento vial básico.
Para ponerlo en perspectiva: en el mismo periodo se destinaron 30 millones de pesos al bacheo (arreglar hoyos en las calles) y 55 millones de pesos al recarpeteo (rehabilitar capas de asfalto más profundas). En total, 85 millones para mantener las calles en buen estado. Los intereses pagados fueron más altos que esa suma completa.
Esto muestra una realidad clara: se destinó más dinero a pagar el costo de haber pedido prestado que a arreglar directamente los problemas viales que afectan todos los días a los ciudadanos que circulan por la ciudad. Es un ejemplo de cómo las prioridades presupuestales pueden verse afectadas cuando hay deuda de por medio.
¿Qué significa esto para los ciudadanos?
Los dos modelos tienen sus ventajas y sus riesgos.
El modelo de Juárez permite tener mayor libertad presupuestal. No se compromete el dinero de mañana, se evita el pago de intereses innecesarios y todo el esfuerzo se concentra en servicios y obras que benefician directamente a la gente. Es una forma más conservadora y disciplinada de manejar las finanzas públicas.
El modelo de Chihuahua Capital permitió financiar proyectos grandes de infraestructura (vialidades, puentes, seguridad y espacios deportivos) que de otra forma hubieran sido más difíciles de realizar en poco tiempo. Sin embargo, trajo costos financieros (los intereses), riesgos por mala planeación y menos margen para futuras administraciones.
La deuda no es mala en sí misma. Puede ser una herramienta útil cuando se usa con buena planeación, para proyectos que generan mucho beneficio a largo plazo y cuando se puede pagar sin ahogar el presupuesto. El problema surge cuando los costos financieros superan inversiones prioritarias, como el mantenimiento diario de las calles, o cuando hay fallas en la ejecución de los proyectos.
Al final, esta comparación entre Juárez y Chihuahua Capital muestra dos filosofías distintas de gobierno: una que prioriza no endeudarse para tener más control del presupuesto, y otra que recurre al crédito para acelerar obras, aunque eso implique pagar intereses y reducir el espacio financiero futuro.
Esta diferencia en la gestión del dinero puede influir en la calidad de los servicios públicos, el estado de la infraestructura y la situación financiera que recibirá la siguiente administración en cada municipio.







