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Tras casi todo el 2025 de gestiones administrativas, solicitar en dos ocasiones el aval del Congreso de Chihuahua para el crédito que cubrirá los tres puentes, organización logística para el arranque de cada uno y una fuerte demanda de organizaciones civiles y vecinos del sector, este viernes 19 de diciembre arrancó el tercer puente que conectará la ampliación Teófilo Borunda con el Periférico de la Juventud.
Con asistencia de habitantes del Reliz, funcionarios, actores políticos y dirigentes empresariales, el Gobierno Municipal de Chihuahua dio marcha a la obra más visual de los tres puentes vehiculares, la cual por la demanda ciudadana resultó en un puente atirantado en curva -el primero en México- para no afectar el cauce del río Chuviscar, proyecto que la empresa que logró la licitación tuvo que enviar a Estados Unidos para analizar la resistencia al viento.
Esta obra vial es requerida ante el tráfico del sector, pues actualmente para incorporarse de la avenida Teófilo Borunda al Periférico de la Juventud es a través de una gaza terrestre de apenas un carril, que viene de otro tramo de dos carriles, lo que se convierte en el fenómeno conocido como «cuello de botella».
Además de la importancia en movilidad que representa el futuro puente atirantado de Chihuahua capital, son los retos políticos que enfrenta el alcalde Marco Bonilla que incluyen oposición partidista, demanda vecinal, exigencias ecologistas, además de las limitantes presupuestales y margen de maniobra ante las participaciones tanto federales como estatales.
De acuerdo con la dirección de Obras Públicas, la obra tiene un estimado de 14 meses de duración, y aunque el arranque fue este 19 de diciembre, a partir de enero del 2026 empezarán las maniobras principales, y estiman que al menos durante cuatro meses no se afecte la circulación de los habitantes del sector que se dirigen a trabajar al resto de la ciudad, lo cual es la razón principal de dicha obra.







