A los 14 años dejó Chihuahua para buscar una oportunidad en Estados Unidos; hoy, con 23 años, suma experiencia en la NCAA, el basquetbol profesional y la Selección Mexicana
Aixchel Hernández tenía apenas 14 años cuando tomó una decisión que para cualquier adolescente habría resultado enorme: dejar Chihuahua, separarse de su familia y comenzar una nueva vida en Estados Unidos para perseguir un sueño que había nacido prácticamente desde que aprendió a jugar basquetbol.
Hoy, aquella niña que salió de Chihuahua con una maleta y una meta ya puede presumir haber defendido la camiseta de México, competir en el basquetbol universitario de Estados Unidos y dar sus primeros pasos como profesional, llevando el nombre de su estado a escenarios que alguna vez parecían muy lejanos.
Nacida el 26 de abril de 2003 en Chihuahua, Aixchel comenzó a relacionarse con el basquetbol desde pequeña. Su estatura la hacía destacar y alrededor de los nueve años ya participaba en un club local, mientras en casa comenzaba a crecer una idea que poco a poco dejó de parecer una fantasía: jugar algún día en Estados Unidos.
Su madre, Cristina Almodóvar, fue una pieza fundamental en ese camino.
Aixchel había perdido a su padre, Arturo Hernández, cuando tenía seis años, y creció junto a su madre. Precisamente, el nombre de la basquetbolista guarda una parte de aquella historia familiar, pues la “A” con la que comienza su nombre fue incorporada por su madre como una manera de mantener presente a Arturo.
El salto llegó cuando Aixchel tenía 14 años.
Dejó Chihuahua y se trasladó a California para estudiar y jugar en Orangewood Academy, en Garden Grove. Pasó de la cercanía de su familia a vivir en otro país y con una familia anfitriona, enfrentándose no solamente a una exigencia deportiva mucho mayor, sino también al reto de aprender a desenvolverse lejos de casa.
El basquetbol, sin embargo, no fue su único talento deportivo.
Durante su etapa escolar también destacó en voleibol, donde fue reconocida en dos ocasiones como MVP de su escuela. Incluso llegó a llamar la atención de entrenadores que consideraban que podía tener posibilidades de competir en el nivel universitario de División I.
Pero fue el basquetbol el que terminó marcando su camino.
Una lesión del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha puso a prueba su carrera cuando todavía estaba en formación. Después llegó la pandemia y tuvo que regresar temporalmente a Chihuahua durante alrededor de seis meses.
Volvió posteriormente a Estados Unidos y retomó el camino que había comenzado años atrás.
En Orangewood Academy acumuló reconocimientos como tres veces All-Academy League y dos veces All-CIF, además de ser nombrada MVP de basquetbol, capitana y Athlete of the Year en su último año escolar.
El esfuerzo llamó la atención de Cal State Fullerton.
La oportunidad llegó en forma de una beca para jugar en la NCAA División I, uno de los niveles más exigentes del basquetbol universitario estadounidense.
Aixchel pasó cuatro temporadas con las Titans y, aunque nuevamente tuvo que enfrentar dificultades físicas y una intervención en la rodilla, decidió permanecer en el programa.
La recompensa llegó en su último año.
Durante la temporada 2024-25 fue titular en los 27 partidos que disputó y terminó con promedios de 8.6 puntos, 7.2 rebotes y 1.8 bloqueos por encuentro.
Registró 49 tapones en aquella campaña y terminó su carrera universitaria con 106 bloqueos, cifra que la colocó como la tercera mejor jugadora en la historia de Cal State Fullerton en ese departamento.
Más de cien partidos después de haber vestido por primera vez el uniforme de las Titans, Aixchel cerraba una etapa que años antes parecía imposible para aquella adolescente que había dejado Chihuahua.
Pero Estados Unidos no fue el único escenario de su crecimiento.
También comenzó a representar a México.
Su primera experiencia internacional llegó desde las categorías juveniles. Con apenas 14 años participó con la selección mexicana en el Campeonato FIBA U16 de las Américas de 2017.
Posteriormente dio el salto a la Selección Mayor.
En 2022 formó parte del equipo mexicano que conquistó el Campeonato Femenino de COCABA. Un año después participó en la FIBA Women’s AmeriCup y en 2024 volvió a portar los colores nacionales en el torneo preclasificatorio rumbo a la Copa Mundial Femenina FIBA 2026.
La camiseta que alguna vez pudo parecerle lejana terminó convirtiéndose en otra parte de su carrera.
Después de concluir su etapa universitaria, Aixchel dio el siguiente paso: el profesionalismo.
En 2025 fue anunciada como refuerzo de Panteras de Aguascalientes para comenzar su trayectoria profesional en México.
Y su carrera continuó ampliando fronteras. Para 2026, la propia jugadora ya había compartido su experiencia de jugar basquetbol en Líbano, agregando otro país a una trayectoria que comenzó en las canchas de Chihuahua.
Su recorrido puede resumirse en distancias, pero también en decisiones.
Chihuahua, California, la NCAA, la Selección Mexicana, el profesionalismo y ahora nuevas experiencias internacionales.
Todo comenzó cuando tenía seis años y una pelota de basquetbol apareció en su vida.
Y quizá uno de los detalles que mejor resume su historia no está en sus estadísticas, sino en su nombre.
Aixchel lleva consigo una “A” que su madre incorporó para recordar a su padre. Así, mientras la jugadora ha recorrido canchas en distintos países, también ha llevado consigo una parte de su familia.
A sus 23 años, la historia de Aixchel Hernández todavía está lejos de terminar.
La chihuahuense que a los 14 años dejó su ciudad para buscar una oportunidad fuera del país ya consiguió algo que alguna vez parecía solamente un sueño: jugar al más alto nivel universitario en Estados Unidos, iniciar una carrera profesional y representar a México.
Ahora queda por ver hasta dónde puede llegar aquella niña que un día decidió que Chihuahua no sería el límite de su cancha.






