La columna
POR CARLOS JARAMILLO VELA
· Protestas en el IMSS: sus lecturas.
La detención del ex Fiscal de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, lleva implícita la lectura que caracteriza a los gobiernos de Morena: el uso de las instituciones para perseguir a los adversarios políticos. En su momento, el expresidente de México, López Obrador utilizó la Unidad de Inteligencia Financiera para vengarse de quienes se oponían a la sustracción del agua en las presas de Chihuahua. Hoy, su discípula correligionaria y sucesora, la presidenta Claudia Sheinbaum, hace lo mismo, echando mano de su allegada, la Fiscal General de la República, Ernestina Godoy, y de la institución a cargo de ésta.
En un mensaje televisado, divulgado la noche del domingo 18 de octubre la Fiscal Godoy trató de inculpar a Jáuregui, argumentando que se le acusa de traición a la patria en virtud del operativo que encabezó en abril del presente año para el desmantelamiento de un narcolaboratorio en la Sierra de Chihuahua, dónde se tuvo la presencia de dos agentes estadounidenses que perecieron en un accidente vehicular ocurrido al regreso, luego de concluir de las acciones policiales y militares desplegadas.
Aunque César Jáuregui en todo momento ha externado que él nunca tuvo conocimiento de la presencia de los extranjeros, el Gobierno Federal siempre trató de acusarlos a él y a la gobernadora Campos, sin embargo, aún y cuando el fiscal chihuahuense hubiera sido responsable de la participación de los agentes extranjeros que se internaron, sin armas, al territorio nacional, eso no bastaría para configurar el delito de traición a la patria como ha pretendido el régimen venderlo a la opinión pública. El caso Jáuregui se suma a la serie de arbitrariedades cometidas por la 4T, bajo la falsa narrativa de soberanía de la patria.
La 4T no se investiga a sí misma, como bien dice Ciro Gómez Leyva. Morena mira la paja en el ojo ajeno, sin reparar en la viga del propio; trata de hacer “justicia” en sus enemigos, pero a los suyos les dispensa todo. Ejemplos sobran: el exgobernador sinaloense Rubén Rocha Moya, el senador Enrique Inzunza, el empresario Amílcar Olan, el extitular del Instituto Nacional de Migración, Francisco Garduño, por mencionar solo algunos. México de mal en peor, con un Gobierno Federal que hace un ejercicio indebido de sus atribuciones y un uso abusivo de las instituciones, para obtener beneficios electorales en favor de su partido.
El conflicto de los trabajadores del IMSS con el Gobierbo Federal y su líder sindical, el diputado de Morena, Rafael Olivos, es un reflejo del caos administrativo iniciado durante el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador. El gobierno actual da continuidad a la tendencia de su inmediato antecesor, pues la presidenta Claudia Sheinbaum ha desatendido al sector salud, a pesar de que las
deficiencias presupuestales, así como de infraestructura, insumos y sueldos al personal, son un problema que se agudizó desde el sexenio inmediato anterior.
En su discurso populista y demagógico Andrés Manuel López Obrador reiteró en varias ocasiones, mientras fue Presidente de México, que nuestro sistema de salud pública sería mejor que el de Dinamarca, pero los hechos terminaron por contradecir a sus falaces discursivas, y demostraron la insensatez e ineptitud con las que Morena ha gobernado a México.
La insurrección de la base trabajadora del IMSS es, en cierto modo, el comienzo de los síntomas de la grave crisis financiera en la que dejó sumido al país el irresponsable manejo de los recursos, hecho por López Obrador, quien además de desaparecer varios fideicomisos y programas importantes despilfarró enormes cantidades de dinero en obras con presupuestos sobregirados, cuya inutilidad ha quedado demostrada: el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas, el Tren Interoceánico, el Aeropuerto Felipe Ángeles y Mexicana de Aviación son claros ejemplos.
Además, desde el punto de vista electoral la inconformidad sindical ha venido a significar un dolor de cabeza y una preocupación considerable para la Presidenta y su partido, pues en la antesala del proceso electoral de 2027, este asunto se suma a la serie de problemas que el régimen de la autollamada 4T viene arrastrando, con el consecuente deterioro de su imagen. La población derechohabiente también se ha hecho presente, sumándose a las manifestaciones de las y los trabajadores del IMSS, lo que se interpreta como una desaprobación social al gobierno morenista, que podría traducierse en votos de castigo durante los comicios del próximo año. Morena está empezando a pagar el costo de sus yerros, y sus excesos populistas. Estas son las principales lecturas que se derivan del estallido sindical protagonizado por los trabajadores del IMSS, en todo el país.
carloshjaramillovela@yahoo.com
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C






