El periodista Ricardo Perea García denunció haber sido víctima de agresiones por parte de elementos de la Policía Municipal de Chihuahua, quienes presuntamente le impidieron realizar su labor informativa, lo esposaron y lo trasladaron a una comandancia mientras documentaba la atención médica a una mujer que se desvaneció durante un evento en la Plaza del Ángel, donde se presentaba Alejandro Fernández. Ante lo ocurrido, solicitó la intervención del alcalde René Chavira y del comisario Julio César Salas para evitar que otros reporteros enfrenten situaciones similares.
De acuerdo con el testimonio difundido por Perea, un agente de apellido Estrada lo amenazó con detenerlo si continuaba grabando, pese a que se encontraba en un espacio público. Posteriormente, otros dos policías, identificados como Macías y Carnero, lo esposaron y trasladaron al centro de mando. El periodista aseguró que durante el trayecto fue sometido y arrojado al suelo, además de que dañaron la pantalla de su teléfono celular.
Perea relató que posteriormente fue llevado a la comandancia sur, donde permaneció detenido alrededor de cuatro horas. Durante la audiencia cívica, los agentes lo acusaron de agredirlos y amenazarlos, señalamientos que rechazó categóricamente. Según su versión, la jueza cívica no encontró elementos suficientes para acreditar las acusaciones y determinó dejarlo en libertad sin cargos.
El comunicador, quien señaló contar con 12 años de experiencia en la cobertura de la fuente policiaca, pidió a las autoridades municipales investigar lo sucedido y garantizar condiciones para que los periodistas puedan realizar su trabajo sin agresiones ni restricciones indebidas. Su denuncia vuelve a poner sobre la mesa la importancia de respetar el libre ejercicio del periodismo y evitar que quienes documentan hechos de interés público sean objeto de intimidación por parte de las corporaciones de seguridad.






