El sargazo representa para Quintana Roo un impacto económico equivalente a 17 por ciento de su Producto Interno Bruto, mientras que las afectaciones anuales para el sector turístico ascienden a alrededor de 11 mil 500 millones de dólares por cancelaciones de habitaciones, cambios en reservaciones y deterioro de la imagen de los destinos, de acuerdo con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo.
Los datos fueron expuestos por Enrique Lendo, coordinador en México de proyectos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, durante la cuarta Conferencia Unión Europea-Caribe Global Gateway sobre sargazo, realizada en Cancún. El impacto también incluye menores tarifas hoteleras, menor recomendación de los establecimientos y gastos adicionales para mantener las playas limpias.
Solo el sector privado de la zona hotelera de Cancún y la Riviera Maya destina alrededor de 150 millones de dólares al año a labores de limpieza. A esto se suman las afectaciones derivadas de la llegada del alga a las costas, en un año que las autoridades federales han identificado como particularmente severo por el volumen de sargazo registrado.
Ante el problema, el Gobierno de México mantiene una estrategia para interceptar la mayor cantidad posible de sargazo en el mar mediante barreras y embarcaciones recolectoras. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales informó que en 2026 se han retirado 123 mil toneladas en Quintana Roo, mientras que el Gobierno federal destinó 2 mil millones de pesos para incrementar la capacidad de atención al fenómeno.
Uno de los retos pendientes es qué hacer con la biomasa recolectada, debido a que el sargazo puede contener arsénico y metales pesados. Entre las alternativas se encuentran el confinamiento controlado y su aprovechamiento para producir fertilizantes, bioestimulantes, biogás y otros materiales, aunque los proyectos todavía enfrentan dificultades para alcanzar modelos comerciales que permitan financiar su operación a gran escala.






