| De los remedios del pasado a la prevención actual
A lo largo de la historia, las sociedades han desarrollado conocimientos, prácticas y creencias para responder a cuestiones relacionadas con la fertilidad, la reproducción, el cuerpo, la higiene, las enfermedades o el placer. El recorrido por la colección del MEB permitirá acercarse a algunas de estas concepciones y comprobar hasta qué punto nuestra relación con la sexualidad ha estado atravesada durante siglos por una combinación de conocimiento, experimentación, mitos, normas sociales y prohibiciones.
«Muchas de las preguntas que hoy nos hacemos sobre el cuerpo, el placer, la reproducción o la prevención no son nuevas. Lo que cambia son las respuestas que cada sociedad construye para ellas. Mirar hacia atrás nos permite entender de dónde venimos, pero también observar cuánto ha cambiado nuestra manera de entender el bienestar sexual», señala Sigrid Cervera, sexóloga del MEB y responsable del Departamento de Educación y Mediación Cultural.
La concepción contemporánea de la salud sexual va, además, mucho más allá de la ausencia de enfermedad o de la prevención de infecciones. Incorpora aspectos relacionados con el bienestar, los derechos sexuales, la autonomía, el respeto y la posibilidad de vivir la sexualidad de forma positiva.
Precisamente, el lema internacional elegido para el Día Mundial de la Salud Sexual de 2026, «Every Body», ha puesto este año el foco en una salud sexual que incluya a todas las personas y todos los cuerpos.
Arte y Sexología
Durante septiembre, el museo incorporará este relato a sus actividades de mediación cultural, invitando a los visitantes a descubrir qué puede contarnos la historia del erotismo sobre nuestra propia manera de entender hoy la sexualidad.
Con esta iniciativa, el Museo de la Erótica de Barcelona continúa desarrollando una de sus principales líneas de trabajo: utilizar el patrimonio erótico no solo para mostrar cómo hemos representado la sexualidad, sino para comprender cómo la hemos vivido, pensado y transformado a lo largo de la historia, gracias al proyecto «Arte y Sexología». |