Abigail Pak, conocida como La Coreañera, reveló que el encierro de La Granja VIP 2 le hizo recordar una experiencia que, según su propio relato, vivió años atrás en el Ajusco, en la Ciudad de México, donde terminó dentro de una organización que describió como una especie de secta. La participante explicó que aquellos recuerdos fueron la razón por la que comenzó a llorar durante sus primeras horas en el reality.
Durante una conversación con Mónica Escobedo, La Coreañera contó que llegó a ese lugar después de postularse a lo que pensaba que era un programa de servicio social relacionado con una beca de lingüística. Aseguró que no investigó suficientemente antes de aceptar la propuesta y que, al llegar, descubrió que la situación era muy diferente a lo que esperaba, pues terminó viviendo en una casa del Ajusco de la que, según dijo, no podía salir libremente.
De acuerdo con su testimonio, la organización estaba vinculada con un fundador japonés al que los integrantes rendían una especie de culto. La influencer relató que realizaban reuniones en las que formaban círculos, se tomaban de las manos y repetían mensajes reproducidos mediante una bocina, entre ellos frases que exaltaban al supuesto fundador y que eran pronunciadas en distintos idiomas. También afirmó que quienes trabajaban en el lugar no recibían un salario, sino hospedaje.
La Coreañera señaló que esa dinámica comenzó a hacerle sospechar que algo no estaba bien y que, desde su perspectiva, el sitio parecía incluso una posible red de tráfico de personas. El momento que marcó un cambio en su situación ocurrió cuando llegó una mujer que buscaba adoptar y con quien posteriormente tuvo contacto. La participante contó que inicialmente tuvo miedo de ser enviada con otra familia donde pudiera permanecer encerrada, pero que durante el encuentro descubrió que aquella mujer no pertenecía a la organización.
Posteriormente, La Coreañera relató que comenzó a convivir con la hija de esa mujer, a quien actualmente considera su hermana, y que encontró en esa familia una mayor libertad para continuar con sus actividades y sus estudios. Sin embargo, aseguró que años después algunas cuentas volvieron a relacionarla públicamente con aquella organización y difundieron entrevistas personales sobre su pasado. Ante esa situación, dijo que bloqueó las cuentas involucradas y que todavía teme por ella y su familia, aunque considera que logró salir de aquella etapa y que fue rescatada.






