El empresario Carlos Slim podría convertirse en uno de los principales aliados para hacer realidad el nuevo estadio de Cruz Azul, pero su participación no sería gratuita. De acuerdo con información difundida sobre las negociaciones, Grupo Carso estaría dispuesto a involucrarse en el proyecto siempre y cuando exista una condición relacionada con los derechos de transmisión de los partidos de La Máquina. La propuesta estaría enfocada en llevar los encuentros del conjunto cementero a Claro Sports, plataforma deportiva vinculada con América Móvil.
La posible entrada de Slim cobra relevancia debido a la capacidad financiera y experiencia que tiene su grupo empresarial en grandes obras deportivas. El proyecto del nuevo estadio de Cruz Azul ha sido estimado entre 300 y 350 millones de dólares, por lo que contar con un socio de ese tamaño podría facilitar la construcción del inmueble. Además, a través de FCC, empresa en la que participa, el empresario ha estado relacionado con importantes proyectos de infraestructura deportiva en Europa y Sudamérica.
Sin embargo, el interés de Grupo Carso tendría un componente que va más allá de levantar las paredes y colocar las gradas del futuro inmueble. La posibilidad de obtener los derechos televisivos de Cruz Azul representaría para Slim una oportunidad de fortalecer el negocio deportivo de Claro Sports y generar una fuente adicional de ingresos a largo plazo. Según las versiones publicadas, los derechos del equipo representarían una cantidad cercana a los 30 millones de dólares, aunque estos montos forman parte de estimaciones difundidas y no de un acuerdo confirmado.
La negociación también podría complicarse porque Amazon Prime Video habría mostrado interés tanto en los derechos de transmisión de La Máquina como en los derechos comerciales relacionados con el futuro estadio. Esta competencia pondría a Cruz Azul en una posición favorable para negociar, pues tendría frente a sí a dos grandes empresas interesadas en convertirse en socios estratégicos del proyecto. Por ahora, la construcción del nuevo recinto continúa en etapa de definición y la directiva mantiene abierta la búsqueda de alternativas para financiarlo.
Así, el nuevo estadio de Cruz Azul podría convertirse en mucho más que una nueva casa para el equipo: también sería escenario de una disputa empresarial por uno de los activos más importantes del futbol mexicano, sus derechos de transmisión. La posible participación de Carlos Slim abre una pregunta clave: ¿aceptará la directiva cementera entregar el control televisivo de sus partidos a cambio del respaldo financiero de Grupo Carso, o elegirá otra propuesta para sacar adelante el ambicioso proyecto?






