La presidenta Claudia Sheinbaum respondió a Carmen Aristegui luego de que la periodista cuestionara la presentación de una presunta “red de amplificación digital” de contenidos críticos contra el gobierno. Sheinbaum negó que exista una “lista de Sheinbaum” o un registro de periodistas y medios que deban ser censurados, y sostuvo que la exposición presentada por la consejera jurídica Luisa María Alcalde únicamente buscaba explicar cómo funcionan las redes sociales y cómo determinados contenidos pueden ser retomados y amplificados.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum lanzó directamente la pregunta: “¿Quién está censurando a Carmen Aristegui?”, al asegurar que la periodista puede continuar expresando sus opiniones y críticas sin restricciones. La presidenta afirmó que durante su administración existe, según su valoración, “la mayor libertad de expresión en la historia” y cuestionó qué acciones concretas habría realizado su gobierno para censurar a algún comunicador o medio.
La polémica comenzó después de que Aristegui cuestionara que se identificara públicamente a medios y periodistas dentro de una presentación oficial. La periodista hizo referencias históricas al uso de listas para señalar personas durante distintos regímenes, pero posteriormente aclaró que no comparó a Sheinbaum con Hitler ni Stalin, sino que utilizó esos ejemplos para advertir sobre los riesgos de elaborar listas de personas.
Sheinbaum, por su parte, recordó casos de presuntas presiones contra periodistas durante los gobiernos de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, particularmente el episodio relacionado con la salida de Aristegui de un espacio radiofónico. La presidenta preguntó quién podría decir actualmente que está impidiendo a la periodista hablar y aseguró que su administración no ha ejercido una acción similar.
El enfrentamiento ocurre en medio de un creciente debate sobre libertad de expresión, derecho de réplica y regulación de contenidos informativos, luego de que el gobierno federal presentara su propia conferencia para responder a lo que considera información falsa o manipulada. El caso ha colocado nuevamente a Sheinbaum y Aristegui en el centro de una discusión sobre los límites entre combatir la desinformación y evitar cualquier forma de presión contra periodistas y medios.






