Este 26 de julio se conmemora el 87 aniversario del natalicio de Rafael Fernando «Pipo» Rivera Soto, considerado uno de los máximos exponentes de la magia, el ilusionismo y la ventriloquía en Chihuahua. Nacido en 1939 y fallecido en 2006, «Pipo» dejó una huella imborrable en el mundo del espectáculo gracias a una trayectoria que lo convirtió en un referente de la escena artística local y nacional.
Además de su faceta como mago, Rivera también destacó como locutor, actor de cine y teatro, productor y conductor de televisión. Fue creador de programas como Mágico Musicalizando y El Show Mágico de Rivera e Invitados, este último grabado en estudios de El Paso, Texas, cuando la televisión a color aún no existía en Chihuahua. Sus espectáculos se presentaron en escenarios emblemáticos como el Paraninfo de la Universidad Autónoma de Chihuahua y el Teatro de los Héroes, donde sorprendió al público con actos de gran formato como el Zig-Zag, la Cesta India, la Levitación y la Metamorfosis de Houdini.
A lo largo de su carrera, Fernando «Pipo» Rivera perteneció al Círculo de Magos Mexicanos, a la International Brotherhood of Magicians y a la Texas Association of Magicians, participando en convenciones internacionales y compartiendo escenario con figuras como Raúl Velasco, Capulina, Chabelo, Johnny Laboriel, Javier Solís y otros reconocidos artistas. Sus presentaciones en programas como Siempre en Domingo consolidaron su prestigio y proyectaron su talento más allá de las fronteras de Chihuahua.
A casi dos décadas de su fallecimiento, el legado de «Pipo» Rivera permanece vivo entre quienes disfrutaron de su talento y creatividad. Su hijo, Carlos Rivera, compartió un emotivo homenaje en el que recordó la pasión, disciplina y dedicación que caracterizaron al artista chihuahuense, considerado por muchos como el mejor mago que ha dado Chihuahua y una figura legendaria del entretenimiento en el estado.






