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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que no considera necesaria una escalada contra Cuba, luego de la histórica acusación presentada por autoridades estadounidenses contra el expresidente cubano Raúl Castro. El mandatario aseguró que la isla atraviesa una profunda crisis interna y sostuvo que el régimen “ha perdido el control” de la situación.
“No habrá una escalada, no hace falta. Se está cayendo a pedazos”, declaró Trump ante medios de comunicación tras aterrizar en la Base Conjunta Andrews, en Maryland. Sus declaraciones ocurrieron pocas horas después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunciara cargos relacionados con el derribo de dos avionetas civiles en 1996, hecho que dejó cuatro personas muertas, entre ellas tres ciudadanos estadounidenses.
Las palabras del presidente llegan en medio de una creciente tensión diplomática entre Washington y La Habana. En las últimas semanas, la administración estadounidense ha endurecido sanciones económicas, incrementado la presión política y desplegado fuerzas militares en el Caribe, incluyendo el grupo de combate encabezado por el portaaviones USS Nimitz. Aunque Trump descartó una intervención militar inmediata, el movimiento de tropas elevó las alertas internacionales.
Además, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que el gobierno estadounidense busca construir una “nueva relación” con el pueblo cubano, pero sin el actual gobierno de Miguel Díaz-Canel ni la estructura militar vinculada al conglomerado GAESA. Rubio responsabilizó directamente al régimen cubano de la crisis económica, los apagones y la escasez que enfrenta la población en la isla.
Mientras tanto, legisladores demócratas en Estados Unidos impulsaron una resolución para impedir que Trump utilice fuerza militar contra Cuba sin autorización del Congreso. Los senadores advirtieron que una posible intervención podría desencadenar una nueva crisis humanitaria y migratoria en el Caribe. Analistas internacionales consideran que la relación entre ambos países atraviesa uno de sus momentos más delicados en años, en medio de sanciones, acusaciones penales y una severa crisis energética dentro de Cuba.






