Noticias Chihuahua:
El caos vial vuelve a encender focos rojos en la ciudad de Chihuahua. Esta vez, el protagonista del desastre es el semáforo de la intersección entre la avenida Aldama y Pacheco, que dejó de funcionar y convirtió el cruce en una trampa para automovilistas, peatones y transporte público.
Lo que debería ser un punto de control vial se transformó en un auténtico campo de batalla. Conductores desesperados avanzan a la fuerza, otros frenan de golpe, mientras el riesgo de un choque está latente a cada segundo. “Es una ruleta rusa”, comentan quienes a diario cruzan por la zona, obligados a adivinar quién cede el paso ante la ausencia total de señalización efectiva.
Este nuevo fallo no es un caso aislado, sino “una raya más al tigre” en la larga lista de semáforos descompuestos que han sido denunciados en distintos puntos de la ciudad. La problemática parece haberse normalizado, mientras la autoridad responsable, la Subsecretaría de Movilidad, permanece rebasada o, como señalan ciudadanos molestos, “dormida en sus laureles”.
La falta de mantenimiento, la tardanza en las reparaciones y la escasa presencia de agentes viales agravan el problema. En horas pico, el cruce de Aldama y Pacheco se convierte en un embudo donde impera la ley del más aventado. El resultado: congestionamientos interminables, estrés al volante y un peligro constante para quienes caminan por la zona.
Vecinos y conductores exigen respuestas inmediatas. No es la primera vez que ocurre, ni parece que será la última. Mientras tanto, la ciudad sigue acumulando puntos críticos donde la movilidad depende más de la suerte que de la planeación.
Porque en Chihuahua, cuando los semáforos se apagan, el desorden toma el control… y la autoridad, simplemente, no aparece.







