Noticias Chihuahua:
HABLANDO Y ESCRIBIENDO
POR ERNESTO AVILÉS MERCADO
Cuando ocurre una tragedia provocada por un joven, solemos preguntarnos qué castigo merece, cuando la pregunta correcta debería ser qué hicimos —o dejamos de hacer— antes de que llegara hasta ahí.
No estamos frente a “menores homicidas” como si fueran una anomalía aislada. Estamos frente a una sociedad adulta que falló antes. Falló cuando normaliza la violencia. Falló cuando hizo cotidiana la impunidad. Falló cuando permitió que el dinero fácil se volviera aspiración y que la vida acelerada sustituye al cuidado.
Hoy muchos niños y adolescentes no están siendo criados: están sobreviviendo.
«Hemos confundido democratizar la familia con desertar de la crianza. Al quitarle autoridad al maestro y al padre, no liberamos al joven; lo dejamos huérfano de límites. Y un joven sin límites es un joven que no conoce el valor del ‘otro'».
Madres y padres ausentes no por desamor, sino por necesidad económica. Crianza delegada sin acompañamiento institucional. Vacíos que alguien más —y no siempre alguien bueno— termina llenando.
«Las becas o los apoyos económicos son necesarios, pero el dinero no sustituye al vínculo. Una política pública sin diagnóstico comunitario es solo transferencia de efectivo, no reconstrucción del tejido social. Necesitamos ‘clínica social’, no sólo estadística».
Y aquí hay algo que debemos decir con claridad:
el sistema de justicia no está diseñado para castigar, sino para rehabilitar.
El problema es que no rehabilita, no previene y casi siempre llega tarde.
Creer que subir las penas va a resolver estos fenómenos es como pensar que cambiar el termómetro cura la fiebre. Reaccionamos a las consecuencias, pero seguimos sin ir a la raíz. Sin diagnóstico profundo — antropológico, comunitario psicológico, social,— cualquier política pública es solo improvisación.
«La criminología nos dice que el agresor ‘avisa’. El problema es que vivimos en una sociedad que padece de ceguera selectiva. Miramos pero no vemos las señales en redes sociales o en el comportamiento escolar. El leakage ocurre porque el joven busca, de manera distorsionada, ser visto. Si no lo vemos como estudiante, lo terminaremos viendo como noticia».
Un adolescente de 15 años no fabrica armas de alto poder, ni las compra legalmente. Detrás de un menor armado, hay un adulto negligente o un mercado criminal que hemos dejado crecer por omisión. El arma es el facilitador del desastre; la crisis emocional es el motor, pero el arma es el proyectil».
Finalmente, hay una verdad que nos compromete a todos:
los vínculos sociales protegen. La presencia de adultos con autoridad moral, los límites claros, la exigencia acompañada. Confundimos proteger con no exigir. Le quitamos autoridad al maestro y luego nos sorprendemos de que algunos jóvenes crezcan sin referentes.
Un adolescente sin vínculos no crece libre. Crece expuesto.
Tal vez no podamos cambiarlo todo de inmediato. Pero sí podemos decidir qué no vamos a normalizar. Porque cuando la gente consciente se endurece, cuando deja de sentir, gana la barbarie.
«Jonathan, lo que ocurrió con estas maestras no es solo un hecho de sangre; es un síntoma de anomia social. Si nuestra única respuesta es pedir más cárcel para un niño de 15 años, habremos aceptado que ya perdimos la batalla de la prevención.
Ojalá que quienes diseñan las políticas de juventud en este país y en nuestro estado, entiendan que no se puede curar lo que no se ha diagnosticado. Menos improvisación y más presencia; menos discursos y más vínculos. Porque cuando la barbarie nos gana el silencio, Jonathan, lo que sigue es la indiferencia, y esa es una derrota que Chihuahua no se puede permitir».
EL LICENCIADO HECTOR VAZQUEZ DOMINGUEZ
NUEVO LÍDER DE LOS ABOGADOS ORGANIZADOS
Durante la asamblea de elecciones de la Federación Estatal Chihuahuense de Colegios de Abogados (FECHCA), el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña Grajeda, subrayó que la política y el derecho son dimensiones inseparables para la vigencia del Estado de derecho. Señaló que las leyes, por sí solas, no garantizan justicia si no existe una abogacía comprometida, crítica y valiente, capaz de defender principios como la equidad, la dignidad humana y la legalidad frente a cualquier forma de arbitrariedad.
En el mismo acto, el nuevo presidente de la FECHCA, Héctor Vázquez Domínguez, reconoció la profunda crisis de confianza que atraviesan las instituciones del país, particularmente en materia de justicia. Afirmó que dignificar la abogacía es una exigencia histórica y no un ideal retórico, y advirtió que no puede tolerarse la mediocridad, la improvisación ni la falta de ética en el ejercicio profesional. Asimismo, llamó a modernizar la práctica jurídica sin perder su esencia humanista.
Finalmente, representantes del gremio coincidieron en que los colegios de abogados deben asumir un papel activo en la vida pública: colaborar con las instituciones, pero sin subordinarse ni guardar silencio. Se destacó que los abogados organizados son aliados en las mejores causas del Estado, pero también críticos firmes cuando se vulneran derechos fundamentales, y que su participación es indispensable para fortalecer la justicia, mejorar los procedimientos y consolidar la confianza ciudadana.
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