Noticias Chihuahua:
La escultura policroma de madera Jesús Nazareno, resguardada en el Templo de Santa Rosa de Lima, en el municipio de Cusihuiriachi, Chihuahua, fue intervenida al amparo de un proyecto de conservación-restauración integral debido al estado de deterioro que presentaba y a su importancia histórica, artística y devocional dentro de la comunidad.
Se estima que dicha escultura data del siglo XVII de autor desconocido, cuyas características formales corresponden a la tradición de la imaginería religiosa barroca. La talla del rostro y las extremidades, el uso de ojos de vidrio y la representación de heridas sangrantes responden a un lenguaje visual orientado a generar empatía con el fiel y reforzar el carácter devocional de la imagen. A lo largo de los siglos, el Nazareno se consolidó como el principal referente religioso del poblado y como un símbolo de identidad colectiva, lo que derivó en un uso constante en prácticas litúrgicas, cambios frecuentes de vestimenta, contacto directo con la feligresía y salidas procesionales.
El diagnóstico integral realizado previo a la intervención permitió identificar diversas problemáticas de conservación que comprometían la estabilidad física de la escultura. Entre las principales se encontraron grietas estructurales ocasionadas por procesos de dilatación y contracción de la madera, derivados de las condiciones climáticas extremas de la región y de antiguas filtraciones en el inmueble que la resguardaba. Asimismo, se documentaron fracturas y desprendimientos en ambos brazos, antebrazos, parte del pie y el dedo medio de la mano derecha, así como una descompensación del peso en la base que provocaba inestabilidad general.
De igual manera, se constató la pérdida casi total de la policromía original, atribuible tanto al desgaste natural como a intervenciones no profesionales realizadas a lo largo del tiempo. Estas acciones incluyeron repintes y la colocación de elementos ajenos a la obra como pijas, vendas, cuerdas y adhesivos con el fin de mantener unidas las extremidades, generando tensiones internas y afectaciones adicionales a la madera y a la lectura visual de la imagen.
El proyecto de conservación-restauración, cuyos trabajos se llevaron a cabo del 3 al 7 de diciembre de 2025, en el propio templo de Santa Rosa de Lima, evitando el traslado de la escultura y reduciendo riesgos. La intervención estuvo a cargo de la restauradora Daniela Lira Pacheco, con la colaboración de Enya Alcántara, Carmen Robledo, Belén Medina y Raymundo Martínez, bajo los criterios establecidos por la normativa vigente del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
El objetivo principal del proyecto fue la estabilización estructural de la imagen y la recuperación de una unidad visual coherente, respetando su función devocional y los valores simbólicos que la comunidad ha depositado en ella. Para ello, se llevaron a cabo acciones de retiro de elementos no originales, limpieza de residuos de adhesivos, consolidación de grietas mediante injertos y pernos de madera compatibles, correcta unión de extremidades y reposición de elementos formales perdidos. Asimismo, se corrigió el desbalance de peso de la base mediante la incorporación de un sistema auxiliar que permite una distribución más adecuada de la carga.
En el ámbito estético, se realizó la limpieza de la policromía vigente y la reintegración cromática de las áreas con pérdidas, tomando como referencia la última capa de color, reconocida por la comunidad como la imagen con la que ha convivido durante décadas. Esta decisión respondió tanto a criterios técnicos como sociales, priorizando la conservación del vínculo devocional y evitando la reconstrucción hipotética de una apariencia original ya perdida.
De manera paralela, el proyecto contempló acciones de documentación, registro fotográfico, vinculación social y conservación preventiva. Se mantuvo comunicación constante con los custodios y responsables de la imagen, y se ofrecieron recomendaciones para su adecuada manipulación y vestimenta, prácticas que habían incidido de manera significativa en los deterioros estructurales detectados.
Concluidos los trabajos, la imagen de Jesús Nazareno fue entregada a la comunidad y permanece resguardada de forma permanente, atendiendo las recomendaciones emitidas para su conservación a largo plazo y dejando de lado su uso procesional como medida preventiva. Esta intervención se inscribe en un esfuerzo más amplio de preservación del patrimonio cultural de Cusihuiriachi, donde la participación comunitaria ha sido un elemento fundamental para la protección de bienes que, más allá de su valor material, constituyen testimonios vivos de la historia, la fe y la identidad del municipio.







