Noticias Chihuahua:
En México, según estimaciones recientes, más de 270 000 menores de edad se encuentran en situación de vulnerabilidad para ser reclutados por organizaciones de crimen organizado, lo que plantea una crisis social de largo alcance.
La cifra se concentra especialmente en siete estados donde el fenómeno es más alarmante: incluyendo el Estado de México, Jalisco, Chiapas, Puebla, Guanajuato, Veracruz y Michoacán.
Organismos civiles y de derechos humanos advierten que el reclutamiento de niños y adolescentes por grupos delictivos profundiza la violencia y debilita el tejido comunitario de las regiones afectadas.
El negocio ilícito del narcotráfico ha diversificado sus operaciones y apunta cada vez más a la captación de jóvenes para funciones logísticas, transporte de droga o cobro de “derecho de piso”.
El gobierno federal afirma estar trabajando con programas de prevención y protección de infancias, pero activistas señalan que los recursos asignados siguen siendo insuficientes frente a la magnitud del problema.
La intersección entre pobreza, falta de educación, exclusión social y la presencia del narco crea un caldo de cultivo peligroso para que menores sean atrapados en rutas de delincuencia temprana.
La normalización de la violencia en ciertos núcleos urbanos incrementa la percepción de que ingresar al crimen organizado es “una salida” ante pocas oportunidades legales.
Expertos indican que frenar este reclutamiento requiere no solo acciones de seguridad, sino una estrategia integral de educación, justicia social y empleo juvenil.
El impacto para México es crítico: perder generaciones enteras al crimen organizado amenaza la recuperación económica, la gobernabilidad local y la cohesión social nacional.
En conclusión, el reclutamiento de menores por el crimen organizado es una emergencia silenciosa que exige coordinación estatal, respaldo presupuestal y vigilancia internacional.








