Según él, esta práctica no sólo es ética y legalmente cuestionable, sino que además está creciendo en un entorno donde el dinero y la presión sobre los jugadores aumentan exponencialmente.
El campeón de la NBA con Nuggets puso su confesión en contexto familiar, recordando las dificultades de sus hermanos: Jontay Porter enfrenta una sentencia por fraude electrónico relacionado con apuestas, mientras que Coban Porter cumple prisión por conducir bajo los efectos del alcohol.
«Mi hermano Jontay luchaba con la idolatría del dinero. Yo no tuve problemas con la ludopatía, pero este entorno es peligroso”, agregó.
Porter Jr. advirtió que la situación “solo va a empeorar”, y reveló que jugadores como Malik Beasley y Terry Rozier han atravesado problemas similares ligados a apuestas, incluso recibiendo amenazas de muerte por ello. Este fenómeno plantea un desafío serio para la NBA, que en plena expansión de las apuestas deportivas se ve forzada a reforzar sus medidas contra la corrupción y proteger la integridad del juego.