El rescate de dos niñas que trabajaban solas en un crucero de Monterrey llevó a la Fiscalía de Justicia de Nuevo León a desmantelar una red de trata infantil que operaba en la entidad. Durante un cateo en un domicilio de la colonia 10 de Mayo, se localizaron más menores que no pudieron acreditar parentesco con los adultos que los acompañaban. La mayoría de ellos provenían del estado de Chiapas y no contaban con documentación oficial.

Los menores habrían sido forzados a trabajar en la vía pública, entregando el dinero recaudado a los adultos, quienes se encargaban de reclutar a más niños bajo el mismo esquema. Hasta el cierre del operativo no se reportaron personas detenidas, aunque las autoridades indicaron que se continuaría con las investigaciones para fincar responsabilidades penales.

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La intervención fue posible gracias al monitoreo en tiempo real de cámaras estatales y al trabajo coordinado entre operadores del programa PAPTI y el C5, que detectaron puntos donde se observaba a menores trabajando en vía pública. La Fiscalía actuó con base en estos reportes y trasladó a los menores al albergue DIF Capullos, donde se inició la verificación de su situación legal y familiar.

Las autoridades solicitaron colaboración entre las fiscalías de Nuevo León y Chiapas para determinar si los menores fueron entregados voluntariamente o sustraídos ilegalmente. Además, se investigan posibles delitos de carácter sexual asociados a esta red. Se hizo un llamado a la ciudadanía para evitar dar dinero a menores en la calle, con el fin de no fomentar estas prácticas.

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