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El gran negocio de espionaje

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FRANCISCO RODRÍGUEZ

¿Qué hace un consultor político cuando no hay campañas electorales? Pues, aparentemente, se dedica a recaudar fondos económicos para sus clientes potenciales. Noticias provenientes del Bajío me lo confirman en el caso del polémico publicista político Hugo Scherer Castillo.

De acuerdo con esta información, Scherer habría visitado en las últimas semanas a prominentes y ricos empresarios del centro del país con una promesa en los labios y una alcancía en las manos.

Claro que don Hugo no estaría pidiendo para él. Sería muy vulgar, muy corriente.

Mis informantes me aseguran que la beneficiaria de este pase de charola sería ni más ni menos que la “regenta” en la capital nacional Claudia Sheinbaum Pardo.

La promesa que Scherer estaría haciendo es más o menos en este sentido: coopere ahora y cobre mucho, pero mucho más después.

Y las cooperaciones de las que se habla son cuantiosas, exageradas.

Y en tal tenor, también lo serían las recompensas.

100 millones de pesos la coperacha.

1 mil millones de pesos la recompensa en contratos con el gobierno federal.

Eso sería sólo entre los empresarios del Bajío.

Muy probablemente también en los de todo el país.

Por la quinta parte de aquellos 25 millones de dólares

Cien millones de pesos equivalen, pennies más pennies menos, apenas a la quinta parte de los 25 millones de dólares que Carlos Salinas de Gortari pidió el 23 de febrero de 1993 a los empresarios más reconocido del país para la campaña presidencial del fatídico 1994.

De acuerdo con datos recopilados por La Jornada de aquellos tiempos –muy distinta al ahora diario oficial del chairopopulismo— este encuentro habría sido en la casa de don Antonio Ortiz Mena, en la polanqueña avenida Rubén Darío, durante cena con los hombres más ricos del país, a la que convocó el entonces dirigente del PRI, Genaro Borrego Estrada, por mandato de Salinas de Gortari, y en la que se pidió a los hombres de negocios que aceptaran la invitación porque `”seguramente asistirá el presidente de la república”, y para que contribuyeran a un fondo de 75 millones de pesos (en ese entonces 25 millones de dólares) para el tricolor.

En esa fecha, el empresario regiomontano Bernardo Garza Sada aceptó el reto que Emilio Azcárraga Milmo, le lanzó para poner en la “charola” 25 millones de dólares para el Revolucionario Institucional.

Este hecho fue objeto de denuncia por parte de la oposición del PRI, sin embargo, nunca se pudo demostrar la culpabilidad de los participantes. Desde entonces, el Revolucionario Institucional habría recibido recursos públicos y privados incuantificables.

Y hoy, ¿a través de Scherer lo hace Morena?

Por la quinta parte.

Y lo peor es que ni siquiera les invita la cena.

Ahora, contra Gustavo Cárdenas

Es muy probable que usted haya escuchado en alguna ocasión el nombre de una de las empresas consentidas por el fallido y fatídico calderonato: Kio Networks. En ese sexenio brindó servicios de hospedaje a muchos de los equipos de cómputo de prácticamente todas las dependencias de la Administración federal.

 

 

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